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Unplugged funciona sorprendentemente bien con mandos

El rock no es sólo cosa del hand tracking

Cuando se publicó a finales de 2022 la última actualización de Unplugged todos nos llevamos una sorpresa mayúscula al ver que, además de una gran cantidad de nuevos temazos, se añadía la opción de jugar con mandos. ¿No se suponía que la premisa del título era hacer «air guitar» a través del tracking de manos? ¿Simular los acordes con nuestros deditos? Así que, pensé que sería algo para dar opciones, pero que para nada me quitarían mis sesiones de air guitar. Bueno, nunca digáis este concierto no lo daré, ya que tras probarlo en profundidad, resulta que Unplugged funciona sorprendentemente bien con mandos. Es más, ¡iguala al uso del hand tracking!

Menos acordes… ¿o realmente son más?

Realmente, este no es el primer juego donde podemos tocar la guitarra usando los mandos. Ya es posible en Beat Arena de Konami. Esta especie de Rock Band a la japonesa (muy recomendable, todo sea dicho) nos hacía tocar las notas con tres botones, sin tener que movernos por el mástil ni nada. Aun así, funcionaba.

Para Unplugged la premisa es similar. Tenemos ahora los botones del gatillo y del grip, lo que, a priori, reduce el número de acordes posibles a tres. Al menos, tenemos que seguir moviendo el mando por el mástil para que el acorde en cuestión sea válido, al más puro estilo Guitar Hero. 

Para aprender estas mecánicas volví a hacer el tutorial, y parecía que mis peores miedos se habían cumplido. Menos opciones para que se muevan nuestros deditos, lo que se traduce en canciones más aburridas. Me alegro de no haber desistido, ya que, para ser sinceros, el tutorial del tracking de manos también es muy sencillo. Es cuando nos ponemos en una canción de verdad donde podemos apreciar lo bien que funciona este esquema. 

Unplugged Controller Impressions

Sí, tenemos menos acordes, pero al tener más precisión para movernos por el mástil, Unplugged aprovecha para que nos movamos de arriba para abajo mientras apretamos los botones. Nada excesivamente complejo, pero divertido. A medida que subimos la dificultad, el desafío aumenta. «Normal» es por ahora mi zona de confort, al tener un buen reto entre tener que pulsar el gatillo, soltar el grip o hacer estos pequeños malabares.

Sí, no es lo mismo que hacer posiciones más naturales con la guitarra al usar el tracking de manos, pero sigue siendo efectivo. Hay otra ventaja adicional: ahora tenemos algo en nuestras manos. Sí, el hand tracking nos permite hacer acordes más «realistas», pero no tener un feedback físico es algo a lo que hay que acostumbrarse. Hasta que no tengamos guantes hápticos, toda la retroalimentación que nos da el juego es visual y sonora. Funciona, pero tener ahora una leve vibración al rasguear la guitarra o hacer algún acorde es también satisfactoria… Si bien una vibración un poco mayor no vendría mal.

¡Gira esa muñeca!

¿Dónde está la magia que hace todo más complejo y que Unplugged con mandos funcione tan sorprendentemente bien? En el giro de la muñeca. Algunas canciones en «Normal» y prácticamente todas en «Difícil» nos dan otros tres acordes más. No por pulsar más o menos botones, sino por girar más o menos la muñeca. Como si pusiéramos los dedos en la parte más profunda o más cercana a nosotros del mástil de la guitarra.

Unplugged con mandos
Las notas amarilla y rojas suponen girar la muñeca… ¡nada de dejarla rígida!

Es una decisión de diseño magistral, ya que emula algo propio de la guitarra. No siempre tendremos que pulsar todas las cuerdas, sino que toca girar la muñeca para hacer un acorde en las tres primeras cuerdas, en las tres últimas, etc. De nuevo, Unplugged logra abrazar el «realismo» de tocar una guitarra, pero usando el mismo número de botones.

Puede sonar a una tontería, pero acostumbrarse a este giro de muñeca es muy complicado. He fallado varias canciones cuando te obligan a alternar entre una posición u otra, notándose aquí el nivel de desafío que puede alcanzar esta forma de jugar. Ya no sólo hay que ir apretando unos botones u otros, colocar la mano en el traste adecuado, sino que encima hay que colocar la muñeca con el giro adecuado.

No me esperaba para nada que esta forma de jugar me enganchara tanto, pero ahora me cuesta elegir una única forma de jugar. Básicamente son dos maneras distintas de disfrutar Unplugged, ambas igual de buenas. ¡Dos juegos en uno! Pensé que el juego perdería mucho al pasarse a los mandos, pero Anotherway ha demostrado lo muy, muy equivocado que estaba.

Unplugged con mandos

Con este nuevo esquema de control, más gente va a poder disfrutar del que básicamente es «el Guitar Hero de la VR». Los usuarios de PCVR que no tenían Valve Index con los Knuckles pueden jugar al fin y disfrutar al máximo. Incluso no me importaría una versión para PS VR2 sólo con este esquema de control. Hasta la versión de PICO 4 puede lanzarse ya sin tener que esperar a que hagan público para todos el tracking de manos.

En serio, Unplugged con mandos es sorprendentemente bueno. Al nivel del juego con el tracking de manos. La sensación de estar tocando una guitarra como aquellas tardes de Guitar HeroRock Band se mantienen intactas. Así que, dadle una oportunidad a esta nueva forma de jugar, que seguro os acaba convenciendo para seguir dando conciertos de rock hasta las tantas de la madrugada. 

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